miércoles, 10 de febrero de 2010

La pregunta por la Postmodernidad.

Jorge Ermácora

El concepto de Postmodernidad es un término que podríamos llamar "simbiótico". Postmodernidad puede ser, un concepto, una época, un problema, un tema y demás. Pero en tanto es evocado, refiere siempre a la Modernidad. Ya sea que utilicemos el prefijo "post" o el prefijo "pos", estamos haciendo referencia a la Modernidad como período histórico. Es por esto que decimos, que es un término "simbiótico", porque mantiene una relación necesaria con el término de Modernidad, y más. Porque si no nos referimos a la Modernidad como época, problema, concepto, o tema, no podemos pensar o hablar sobre la Postmodernidad.

Modernidad y Postmodernidad guardan una relación de simbiosis, si se quiere, un tanto "parasitaria". Pues, la existencia de esta última, depende y se entiende a partir de la primera.

Utilizar el prefijo "post" o el prefijo "pos", trae de inmediato pensar en una diferencia que no es menor. Con esto no queremos indicar, que el tema de la Postmodernidad, es un problema de índole conceptual que se resuelve en un marco de gramática o de hermenéutica. No, pero según definamos Post-modernidad o Pos-modernidad a una época, y atravesemos el problema conceptual interpretativo, estaremos determinados en un terreno ya sustancial, que se atiene a la distinción conceptual establecida y, que según la misma, nos conducirá por derroteros distintos.

Por el prefijo "post", se entiende, aquello que indica el final de algo y a la vez la aparición de lo nuevo, "post" significa que algo ha terminado, y también, que algo nuevo ha comenzado, algo distinto . Pero "post," es el anuncio del fin, el anuncio de un desenlace y la estancia de una llegada. Así, si lo aplicamos a una época, Post-modernidad significaría el fin de la Modernidad y el comienzo de una nueva época.

En cambio el prefijo "pos", indica aquello que se distingue de lo anterior, pero que, no necesariamente, anuncia el fin de lo anterior. "Pos" significa después, después de, o a favor de, pero sin indicar que lo anterior haya culminado. Si lo aplicamos al concepto de Modernidad, significaría, aquello que se separa de la Modernidad, dejándola ahí detrás, aquello que es distinto, que marca una diferencia. Posmodernidad, es también una nueva época, una nueva época que marcha a la par, con, o por encima de la Modernidad, no lo sabemos, pero que no indica que la Modernidad este finalizada.

Esta es la diferencia que no es menor. Obviamente no serán los mismos resultados a los que el pensamiento arribe, sobre el tema de la Postmodernidad, según sea la Modernidad, una época finiquitada o no, según sea la Modernidad, una época que todavía se desplaza o no. Es necesario tomar posición con respecto a esta diferencia para poder pensar la Postmodernidad. Es indispensable, para poder desandar uno de los caminos.

Bien el problema podría agotarse en este fondo conceptual. Indicando que el tema de la Postmodernidad no es un problema, pero sí, que es un tema, y que no con mucho misterio y un poco de "exégesis" se resuelve. Pero, ¿Porqué plantear la Postmodernidad como problema, que es lo que se pretende con la especulación de la Postmodernidad y con la pregunta por la Postmodernidad?

Aquí plantear el tema de la Postmodernidad como problema, no significa tanto buscar desmedidamente los resultados a una pregunta, o probar distintas hipótesis para encontrar una verdadera. Significa, por el contrario, poder preguntar por la Postmodernidad en el grado de complejidad que exige al pensar realizar tal pregunta.

Cuando preguntamos por la Postmodernidad, estamos exigiendo a la pregunta contemplar lo que en tal concepto se concentra como complejidad, he intentamos con el pensar, intervenir para comprender lo que ahí se concentra.

Nosotros vamos a preguntar por la Postmodernidad. Vamos a recorrer el camino que indica el prefijo post. Para así comenzar a pensar lo que encierra el concepto de Postmodernidad, tanto en sí, es decir, como concepto, y también como época. Recordando que plantear la pregunta por la Postmodernidad, como problema, puede significar tan solo, el intento de comprender con el pensar todo lo que el término Postmodernidad engloba.

Nuestra pregunta: ¿Qué es la postmodernidad?

Cuando pensamos en la Modernidad se nos presentan de inmediato, una serie de personajes "claves", parecen ser ellos la Historia contada en los "manuales", y no los días perdidos de miles de hombres y sus vidas cotidianas.

No hay duda, de que estamos hablando de Bacon, Galileo, Copérnico, Descartes, Newton, Kant, etcétera. Y de un sueño en un mundo de ciencias, habitado por un público de lectores, que fue a parar al diván del doctor Freud. Decimos un sueño, porque el mismo Descartes la noche del diez de diciembre de 1619, soñó con lo que sería su proyecto intelectual. Este sueño de una época nueva, firmemente realizada sobre la razón, fue el que lo incentivó a avanzar. Tal sueño, es el que "terminará" al final del siglo XIX, cuando también aparecerá, "La interpretación de los sueños" de Freud.

Pensar en la Modernidad parece tratarse de Descartes y de Newton. De aquellos hombres que "inauguran una época" y que son rescatados del olvido. Está claro, que todavía miramos la Historia, con los cristales de la historiografía del siglo XIX. Por esto Ortega y Gasset afirma en "Historia como sistema", que posiblemente ni la época hace emerger a un pensador, ni éste a una época, sino que quizá se trate, del pensador en una época, como una "mosca en un coche" es decir, casi sin relación alguna.

De todas formas, esta cuestión no se puede esclarecer. Y la Modernidad es hoy, lo que está narrado, lo que ha triunfado, lo que ha quedado en documentos y los "elementos" que de ella se conservan, sobre todo, lo que "merece" ser escrito y contado en los libros.

Con el Renacimiento florentino y sus humanistas entusiasmados en el descubrimiento del clasicismo griego, se desarrolla una "atmósfera" propicia para la gestación de la época que llamamos Modernidad. El hombre se vuelve a encontrar con el hombre, el hombre quiere ser y es, el centro de la cosmología, el hombre se convierte en el "actor principal del gran teatro universal". Así, va a faltar poco para que Descartes ensamble el "sujeto" que objetivará el mundo, que según Heidegger, violentará la "naturaleza".

Donde quiera que se avance en la Modernidad, cualquiera sea el camino que se tome, se llegará al encuentro con el sujeto. El sujeto es el protagonista principal en esta "historia" y se encuentra por doquier. En el fondo de la Modernidad descansa el sujeto, como una representación en imágenes de lo circundante. Pero también, como olvido de que es el "animador" y soporte de esa imagen.

El sujeto de la Modernidad, es el sujeto cartesiano. Como Descartes, éste se ha replegado sobre sí mismo en el centro del cogito, y ha cortado toda relación con el mundo "exterior," a través de los sentidos. El mundo es lo "extenso", lo que se presenta ante este sujeto como lo otro, como lo objetivado, como un lugar desconocido, que en todo caso a la ciencia, le corresponderá indagar.

Con Bacon se "ganará" terreno en el conocimiento inductivo, en un conocimiento de lo particular que va a la experiencia y ansía acrecentarse mediante el interrogatorio a la naturaleza. Un nuevo "órgano" para oponer al aristotélico que ya no respondía a las necesidades de la época.

Para Descartes, era preciso reconstruir el conocimiento humano. Pues éste carecía de un andamiaje sólido. Descartes está interesado en el conocimiento del hombre, del mundo y de dios, y su Filosofía tiene como criterio aquel que le corresponde, la "verdad sin rodeos".

Pasando de Kepler a Copérnico y llegando a Galileo Galilei, la bóveda celeste del firmamento, "no tiene intensiones" de mantener a la tierra en el centro del universo. Y según Galileo, aquella está escrita en caracteres matemáticos que hay que aprender a interpretar.

Con Newton se llega al establecimiento de una ley general que explica el comportamiento de los todos cuerpos en el "espacio", la ley gravitacional. Con esto, Newton se va a convertir en un respetado hombre del saber, y entre otros, va a ser admirado nada menos que por Kant.

La Modernidad es una época interesada profundamente en conquistar la naturaleza, interesada en doblegar la naturaleza para que entregue sus secretos. El hombre moderno está interesado en expandir los márgenes del conocimiento y del mundo, para él hay todo un entorno que espera ser descubierto. Ya no hay mitos, ni magia, y hace tiempo que los dioses están en retirada. El hombre se ha subido al trono del mundo y quiere gobernarlo, librando una batalla por él mismo. Es el hombre por el hombre.

La edad Moderna está suspendida desde el siglo XVI hasta el XVIII y XIX, según sea el acontecimiento o desenvolvimiento que se tenga en cuenta. Por ejemplo, los historiadores sitúan el fin de la época moderna con la revolución francesa. Mientras que a los "historiadores de la filosofía," les gusta hablar de la muerte de Hegel.

La objetivación del mundo, de un mundo convertido en imagen, el afán del sujeto por dominarlo interrogando a la naturaleza, constituyéndose en el centro de la escena para ampliar los límites, y con pocas intensiones de dejar ese lugar, va a desembocar en un "mundo" terriblemente dañado por el narcisismo humano. Que a pesar de los golpes infligidos por Copérnico, Darwin, Freud, Nietzsche, Marx, y otros. No puede aceptar tener que descender del trono, y reconocer, que ha profanado tanto su hábitat que ha abierto las puertas del nihilismo.

El proyecto de la ciencia Moderna se va a ir consolidando con el paso del tiempo. Independientemente de pensadores como Pascal, Rousseau, y más tarde los románticos alemanes, la razón alcanzará su punto álgido con la "Crítica de la razón pura "de Kant. La confianza plena en la razón y en el progreso indefinido de la ciencia sobre el mundo, la naturaleza, y en beneficio de la humanidad, va a ser una premisa alabada por Kant y por los ilustrados franceses. Por su parte Hegel va a sostener que esta época es la que hace posible la consumación del Geist, y permite al hombre la posibilidad de alcanzar la conciencia de su ser histórico.
Para la Modernidad el futuro es la promesa de una humanidad superada. Es la seguridad en una vida prolongada por la ciencia y asistida por los beneficios "tecnológicos", que apuntan a hacer la vida más fácil y más confortable.

Para la Modernidad, la confianza en la razón significa, el éxito de la política como organización, y el esclarecimiento de las leyes del comportamiento humano por medio de la "ciencia" ética, que ahora devino deontológica.

La era de la razón, la época de la conquista de la naturaleza, el tiempo del arte, de la ética, de la política, se transforma en la llegada de un horizonte prometedor, donde el hombre se puede captar superando un pasado de "oscuridad". Es la hora de la ciencia, que promete descubrir la verdad, imponiendo su criterio y distinguiendo lo "verdadero" de lo "falso".

Cuando Kant realiza la "Crítica de la razón pura", lo hace específicamente pensando, en si la metafísica puede ser incluida dentro del campo de conocimiento propio de las ciencias modernas. Pues la metafísica, desde tiempos inmemoriales venía siendo descartada por "decreto", pero nunca por un verdadero análisis crítico de sus condiciones de posibilidad de conocimiento, que esté basado en las facultades de la razón. Este arduo trabajo, el del análisis de las categorías de la razón, había que llevarlo adelante, la época lo exigía, y es lo que Kant se encargó de hacer y titular "Crítica de la razón pura".

Se trata de un "tribunal", el de la razón pura, que examina a la propia razón. Que no es otra cosa que la ciencia dictándose su propia lógica y conociendo lo que quiere conocer, o lo mismo, descubriendo la "verdad" que ella de ante mano ha decidido establecer.

"Si alguien esconde una cosa detrás de un matorral, a continuación la busca en ese mismo sitio y, además, la encuentra, no hay mucho de que vanagloriarse en esa búsqueda y ese descubrimiento; sin embargo, esto es lo que sucede con la búsqueda y descubrimiento de la verdad dentro del recinto de la razón...".
La Filosofía kantiana y los ilustrados, la enciclopedia y la revolución francesa, significan; la muerte de la metafísica, la muerte del rey, y la preparación del "terreno" para el Positivismo y, con éste último, el destronamiento de la religión de su sitio de "poder".

Ahora bien, si hay algo que define a la Modernidad, a sus hombres y a sus pensadores, es el optimismo. Y esto no significa olvidarnos del escepticismo de Hume, de los románticos, y del triste Goethe, que corren a la par de Comte y de su anuncio: la llegada de la era "superior", la etapa "positiva". No, significa que la Edad Moderna es optimista con la apuesta por la razón y el consecutivo progreso de todas las facetas sociales y humanas. Que avanzan, según Kant, de una época de ilustración a una época ilustrada.

Más allá de Kant y de Comte, hasta el mismo Marx es un optimista y esperanzado (dentro de esa conciencia fetiche e ideológica) con el heredero de la modernidad; el proletariado, hombre pobre, honesto y justo, que tomará el mando para ser equitativo con la miseria de la revolución industrial. Pero más allá, también junto a Marx, y en medio de la tormenta, "espera" Nietzsche.

El origen de la ciencia Moderna, el desarrollo de un capitalismo "primitivo", la revolución francesa, la revolución industrial, el éxodo rural hacia la vida urbana, son todos sucesos de mucha importancia. Por un lado, sus gestaciones son en "cierto modo" independientes entre sí, aunque van a estar ampliamente ligados en la organización del mundo, en un futuro próximo. Por otro, son la consecuencia de una época de desarrollo vertiginoso que se desplaza sin saberlo y con esperanza hacia la "tragedia".

La Edad Moderna, comparada con la Edad Antigua y el Medioevo, desde el punto de vista temporal, es una época relativamente breve. El motivo de esta velocidad en su desarrollo, está ligado a la continua evolución de la ciencia. Que se encargó de cambiar el "rostro" al mundo y al hombre.

La Edad Media, que Hegel en su "Filosofía de la Historia" quería atravesar a "pasos agigantados", es un momento histórico que se prolonga durante muchos siglos, en los cuales no hay demasiados eventos de carácter histórico de gran importancia. Motivo que dio para hablar injustamente de ella como la "edad oscura". Mientras que en los "escasos" siglos que abarca la Modernidad, no solo ocurren eventos extraordinarios; como la revolución industrial y la revolución francesa, sino que además, estos hechos son los que van a signar y determinar nuestra época.

Pero el progreso indefinido de las ciencias (saber general), la confianza firme en la razón, las promesas en un mundo mejor, una humanidad superada e ilustrada, el triunfo de la moral y la política, una vida prolongada y confortada técnicamente, la llegada de la era "positiva", "la paz perpetua", la ausencia de guerras, la erradicación del hambre y de las "pestes", el beneficio de las mercancías capitalistas en un reparto equitativo, y para no seguir nombrando, etcétera. Son el sustento esperanzado de una época "ciega" e imposible, que llegando a finales del siglo XIX no encuentra los resultados esperados y se recluta en su imaginario. Luego tambalea y, como el "Titanic" , comienza a quebrarse y luego se hunde, pero no en el mar, sino en una guerra brutal. Tan verdadera como contradictoria, para la época que la engendró.

De acuerdo con Zizek, si se hubiera interpretado el hundimiento de Titanic, como síntoma de una sociedad que amenazaba con "ceder." Se podría haber advertido la inminente y cruenta primera guerra mundial.
Lo cierto es que el deterioro de la realidad general de centro-Europa y el daño infligido por Occidente a otros continentes, es ya a finales del siglo XIX y comienzos del XX algo tristemente evidente.
Por otro lado, desde los pensadores "maestros de la sospecha", "pesimistas y críticos" de la razón como; Sade, Schopenhauer , Nietzsche, Kierkeggard, Marx, Freud, etcétera. La racionalidad toda,
de la subjetividad Moderna, junto a la época en general, se venía cayendo a pedazos.

Hay que decir que esto es, finales del siglo XIX, y no la especulación débil y triste que hace de ésta época la segunda mitad del siglo XX. Porque la primera mitad del siglo XX es una época espantosa para la historia de la humanidad, que contiene dos guerras mundiales, la aniquilación de millones de seres humanos, una crisis económica brutal y el desengaño traicionero del "progreso". Una época sumida en un pensamiento nihilista de postguerra.

Digamos que esta primera mitad del siglo XX, es la herida propia, es el efecto de la "causa Moderna". Efecto que la Postmodernidad tendrá luego que digerir, mientras lo asume y elabora el "duelo".
Ahora bien, la reflexión sobre la decadencia de Occidente (Spengler). Realizada en el contexto histórico, junto al desenlace de siglo XIX y la apertura del XX para la razón europea, pero sobre todo el querer olvidar, resignar y captar un "tiempo" distinto a este, al de la Modernidad, es la labor propia de la llamada época postmoderna. Que tendrá lugar a partir de la década del 60, junto a un acontecimiento inigualable en la Europa de las post-guerra: la revolución estudiantil de Mayo del 68 que corroborará su llegada.
La Postmodernidad viene a pensar fuera de la Modernidad. Es pensar en otro "lugar", es pensar en el post de la Modernidad. La Postmodernidad es el "duelo de la Modernidad", es el tiempo en que hay que dejarla partir junto a su "amada"; la "razón conceptual" y su portador, el sujeto cartesiano.

Nietzsche y Heidegger, son los pensadores encargados de diagnosticar el panorama moderno y de esclarecer el legado que Occidente ha de recibir; nihilismo y oscuridad para el mundo. Después de ellos, y duramente endeudados con estos dos pensadores; Gadamer, Derrida, Vattimo, Rorty, Arendt, Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas, Foucault, Deleuze, Lipovetsky, Lyotard, van a ser los legítimos representantes, durante la segunda mitad del siglo XX, de una Filosofía estadista. Tremendamente preocupada por el destino occidental y de un sujeto "desujetado". Una Filosofía que en parte se ha llamado Postmoderna y que en parte no ha sabido que es.

Una vez más hay que preguntar por la relación que guarda una época con sus pensadores. Que tanto tiene que ver Derrida y Foucault por ejemplo, con la llegada de la Postmodernidad. Hay acaso una influencia mutua del pensamiento con la época, o la época nada sabe de ciertos pensadores que han gustado llamar Postmodernidad a un determinado tiempo y a sus propias desventuras.

Al margen del "pensamiento débil" de Vattimo, de la "deconstrucción" de Derrida, del "círculo "hermeneútico" de Gademer, de las "historias no contadas" que cuenta Foucault, de la condición Postmoderna de Lyotard, y del trasfondo Heideggeriano, la Postmodernidad es una época. Fuera de la "letra y del concepto" ella tiene cuerpo, realidad y tiempo, que en su conjunto se llama época, época Postmoderna, caída de los grandes relatos, fin de las utopías y de la Historia , capitalismo tardío, cibermundo, era de la informática, sociedad digital y postindustrial, revolución sexual. o dominio del hombre tecnocapitalista en un mundo globalizado.

Con esto indicamos que fuera de la Filosofía, del arte, de la literatura, de la ciencia y de la cultura general. Pero más allá también de la suspención temporal a la que se considera llamar una época determinada, se encuentra el hombre situado, encarnado en su mundo. Que en el caso de la Postmodernidad es ese "ser" desencantado y desangelado que se desengaña de un mundo heredado a la fuerza. Un "ser" débil, que a causa de las grandes "desgracias" que acompañan la primera mitad del siglo XX, decide apostar por el placer, el confort, lo superficial, lo trivial, lo singular. Que decide olvidar su condición humana y junto a ella la tragedia del "alma cristiana", olvidando tanto, para no ver, pero sobre todo, para no pensar.

La Postmodernidad es una época que ha advertido que la utopía Moderna ha finalizado. Que entiende que los grandes proyectos de la Modernidad han tocado fin mostrando la desgracia. La Postmodernidad es el tiempo en que el residual sujeto cartesiano inventa, "juega" y trabaja, con los "parasitarios despojos" modernos.

¿Donde ha quedado el sistemático panlogismo hegeliano y el revolucionario proletariado marxista?, ¿Qué pasó con la perfecta novela de Marcel Proust y de James Joyce?, ¿Qué fue de la objetiva historiografía decimonónica, y de la obra de arte donde se debía patentizar el "ser"?, ¿Qué ha pasado con la ciencia y la tecnología humanizada, desinteresada del conocimiento "financiado"? ¿Y la paz perpetua kantiana, junto a una conducta moral vacía y formalista? ¿Debemos esperar todavía la victoria Moderna?

Todo comenzó a precipitarse tan rápido, que engendró un gran torbellino que expulsó y condenó a la humanidad venidera, a vivir en los escombros. Fuera del paraíso, y del mundo prometido por la Modernidad.
Sin embargo todo es confuso y contradictorio para la Postmodernidad. En momentos el sujeto postmoderno se esfuerza por continuar con el arquetipo ideal de vida de la Modernidad, aunque no le sale y le "queda mal". Parece de a ratos esperar que el "cadáver moderno" se levante y termine su función, revelando así, los frutos de una época no terminada (Habermas).

Las misma instituciones y subjetividades de la Modernidad siguen relinchando por la calles postmodernas.
Los dos siguientes párrafos fueron escritos por Pedro Bugani, a pedido del Autor:
"Y los padres postmodernos, que "cumplen" su función materna y paterna, desentendiéndose afectivamente de sus hijos y abandonándolos de manera permanente en las más diversas instituciones, de la mañana temprano hasta el anochecer, se excusan de su deserción -ideológicamente justificada en "proveer con el pago en dinero a la educción global de los niños", pero, sosteniendo fervientemente que "el tiempo es oro", y el oro se acumula, y no se "gasta en tareas secundarias como la de disponerlo para el acompañamiento de sus niños", -trabajo éste el de atender a los descendientes, no rentable por otra parte-, también se enojan si en la escuela sus hijos, seres individuales, no aprenden ciencias Modernas."

"La familia burguesa postmoderna envuelta en las redes de la telecomunicación permanente, y la constante comunicación con colectivos imaginarios no-presentes, cuya mejor representación es el llamado "teléfono personal, ícono estupendo del individualismo, la ansiosa soledad en los sentimientos y la falsa "vida privada"; familia burguesa postmoderna, (inexistente ya, en su desintegración, por el desvanecimiento burgués de la función materna y paterna en pos de y por sostener las ideologías del individualismo a ultranza, los valores de la voluntad de poder, el "según tienes es lo que vales", la apropiación infinita, el consumo de todo lo que sea, esté y exista, el reemplazo de la sexualidad por el "tener sexo", el desencanto por la vida y la existencia humana, la ruptura de todo encuentro y sostén de solidaridad, y el abrazo de la transgresión de la ley como modo de vida, agotada por entregar su libertad a cambio del trabajo y la sobreactividad permanente en busca del éxito, el reconocimiento, la apropiación constante, la desestimación de los sentimientos) mira -detrás de sus acaudaladas y confortables residencias, tras las rejas construidas para su protección, aislamiento y manifiesta exclusión de la vida social comunitaria-, como gentes que bajan por doquier de carros tirados por caballos, se abalanzan para ver que cosas hay de comer, en esas bolsas negras, que el saciado burgués haya tirado." Pedro Bugani.-

Aunque la "Historia," haya "terminado" en el escritorio de Hegel. Antes de que Fukuyana se de cuenta y, antes de que América Latina entrase en ella, el sol, y sin involucrar en esto a Hume, creemos que ha seguido saliendo para todo el mundo.

Mientras tanto, el sujeto postmoderno se hunde en el ciberspacio. Una realidad virtual que se transmite desde un mundo placentero. Velocidad, distracción, pornografía, juego, eterna adolescencia, cuerpo joven y saludable, información voraz, expertos en nada, lenguaje paupérrimo, "comunicación"fluida, carencia de personalidad, ausencia del pensamiento, y ruido a teclado plástico.

En este mismo tiempo, existen imperios, y como tal imperialismo; económico, político, cultural, simbólico y demás. Y nadie sabe bien porqué América Latina tiene que jugar a ser víctima del "imperio". Y también preocuparse, por si la academia occidental está en plena lucha "intelectual" por erradicar y deconstruir el sujeto cartesiano.

Los Estados Unidos y centro Europa, son los lugares en donde se comenzó a hablar de la Postmodernidad, como época "residual" y confusa, que le sigue a la Modernidad.

Es oportuno tener en cuenta esto, porque la Postmodernidad, como problema o como manifestación de un tiempo distinto, es algo que para estos países, se presenta sin rodeos, porque está latiendo en forma manifiesta en todas sus esferas sociales, desde el arte a las calles y desde la literatura a las instituciones. Y late, porque su historia empuja.

Pero que pasa, cuando pensamos por ejemplo, en la Postmodernidad de Latino América. Un continente al que le fue impuesta la tradición occidental, no sobre un traspaso cultural como en América del Norte algo menos cruento, sino bajo una conquista de muerte, de oro, de territorio, de sangre, y de exterminio. Sobre la cual la "madre patria" todavía teme hablar.

El tiempo de América Latina no es el mismo que el del nuevo continente. Una vez más, se la fuerza a vivir algo que no le corresponde, por no estar a la altura de la circunstancias históricas, y sencillamente, por no haber sido Moderna, sino víctima de la Modernidad.

América Latina, no ha llegado a ser todavía por sí misma, sin que la "sombra del norte y del este la cubra de negro". Y pretenden todavía, hacerle creer vivir, una realidad que es preciso "ver" y "vivir," contando más dos mil quinientos años "propios" de Historia. De Historia que no le pertenece, porque no es la suya.
La Historia de Latino América, todavía espera ser contada. Pero fundamentalmente, todavía espera ser realizada. Realizada y contada por sus hijos, abandonados y menospreciados, que han de saber muy bien, que es lo que quieren para ellos y que época le es dada para vivir.

El esplendor del Renacimiento, gran bisagra histórica, que une el Medioevo con la Modernidad, se situaba tan solo en una ciudad italiana y en otras de aquel territorio. La "suerte" o el "destino" quiso poner a Florencia en ese camino en el que convergieron tantas cosas.

Lo cierto es que no sabemos si ese fue el Renacimiento del mundo o el del Florencia. Y lo mismo pasa con la Modernidad, fue el "mundo" moderno, o como ya sabemos, algunos países de la vieja Europa.
Así, no hay forma de saber, que "suelo" es postmoderno. Y que tan compleja puede ser la Postmodernidad para comprenderla como problema histórico, o en su misma estructura conceptual.

La Postmodernidad se caracteriza por no saber bien que es, por no saber como conviven realidades tan contradictorias en su interior. Por lidiar diariamente con la caída de las "verdades universales" y con el mismo progreso humano. En la Postmodernidad, el mundo se ha vuelto pequeño. Y el hombre, un "pulgón inextinguible" , también, el mejor nómade que circula por los más remotos rincones del mundo, y con un cierto desencanto quejoso, porque el mundo, "realmente," le resulta pequeño.

La Postmodernidad es una época desencantada. Renegada de un mundo de "sueños" y "promesas" que no llegó (quizá por el momento) a madurar, o que tan solo, nunca se va a dar. Por ahora, no es oportuno clasificar esta época, y mucho menos, definirla con precisión. Pues ella todavía está "andando".
Tal vez sea preciso, acompañarla con la pregunta y el pensamiento. Para no dejarla "caer" en la más profunda liviandad, que no deja ver al hombre el nihilismo que la bordea.

Mientras tanto los aviones rasgan el cielo haciendo del mundo un evento pequeño y "aburrido". Por eso el hombre postmoderno vuela en su derredor. Vuela para di-vertirse y para olvidar, el que tan duro puede resultar, ser traicionado por una época que apostaba a "todo".

Ermácora Jorge.
Bibliografía general sugerida.
Canonizada.
DESCARTES: "Discurso del método".
"Meditaciones metafísicas".
KANT: "La paz perpetua."
"Respuesta a la pregunta ¿Qué es la ilustración?".
NIETZSCHE: "Así habló Zarathustra".
"Sobre verdad y mentira en sentido extramoral".
HEIDEGGER: "Caminos de bosque".
ORTEGA Y GASSET: "Historia como sistema".
Secundaria.
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JOHNSON, Christopher. "Derrida". Norma, Bogotá, 1998.
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LOPEZ GIL, Marta. "Zonas filosóficas". Biblos, BsAs, 2001.
SAVATER, Fernando. "Etica como amor propio". Grijalbo, Barcelona, 1988.
SCAVINO, Dardo. "La Filosofía actual". Paidós, BsAs, 1999.
VATTIMO, Gianni. "El pensamiento débil". Catedra, Madrid, 1988.
ZIZEK, Slavoj. "El espinoso sujeto". Paidós, BsAs,2001.
"El sublime objeto de la ideología". Siglo veintiuno, BsAs, 2003.


Fuente: http://www.psicoanalisis-s-p.com.ar/textos/modernidad006.doc

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