sábado, 2 de enero de 2010

LA EVOLUCIÓN DEL HOMBRE Y EL DESARROLLO DEL INDIVIDUO

 Jaime Ernesto Vargas-Mendoza, Jorge Everardo Aguilar-Morales


Asociación Oaxaqueña de Psicología A. C
Centro Regional de Investigación en Psicología
México

Resumen. 

Mucho se ha escrito y especulado respecto a la naturaleza humana. Diversas disciplinas y enfoques toman al sujeto humano como su objeto de estudio. Cada uno de nosotros, por si mismo, se preocupa de su condición, tiene una idea de lo que es uno, de lo que es cada quien y de lo que somos todos. Así se han desarrollado múltiples opiniones y teorías psicológicas de las que se derivan gran cantidad de acuerdos y prácticas sociales que definen nuestra cultura. En este documento discutimos acerca del hombre pleno, plantemos algunas consideraciones sobre este concepto y proponemos un modelo de evolución humana y desarrollo personal que puede ser útil en programas de formación continua..

Palabras Clave: desarrollo personal, filosofía


 ¿QUÉ ES EL HOMBRE?

El hombre es una especie animal del planeta Tierra cuya conducta responde a la satisfacción de sus necesidades y cuya limitada existencia individual le plantea el reto de lograr su total desarrollo y satisfacción. Cada individuo de la especie tiene la posibilidad de definir su destino, de trazarse trayectorias y administrar sus recursos en busca de su consecución. Igualmente, un grupo o conglomerado humano puede consentir en acordar una forma de vida común, dirigida hacia metas valores u objetivos consensuados.

Si revisamos someramente algunas de estas concepciones nos sorprenderíamos de su diversidad, aunque posiblemente notemos que son más los elementos comunes que los puntos de desacuerdo entre ellas. Veamos el:

Pensamiento Chino: 

El hombre es el centro de todo planteamiento y la medida de todas las cosas, es responsable de lo que hace y de lo que no hace.

“Solo el que sea absolutamente fiel a si mismo puede desarrollar su naturaleza plenamente, al hacerlo podrá desarrollar la naturaleza de los otros plenamente y con el desarrollar la naturaleza de las cosas, auxiliando al cielo y a la tierra en su transformación y nutrición, formando una triada con ellos” (Ts’iu-Yen).

Pensamiento Hindú: 

La vida son contradicciones y el ideal esta en superarla mediante la renunciación a ella, cosa que solo puede hacer el hombre.

“Una vez creado el hombre, su evolución depende de él mismo, de su deseo (karma) y su esfuerzos de realización” (P.T. Rajau).

Pensamiento Judío: 

El hombre es un sujeto en busca de un predicado, es un ser en búsqueda de sentido en la vida.

“El hombre es un poco menor que los ángeles y un poco superior a las bestias” (Salmos VIII).


Pensamiento Cristiano: 

El hombre es imagen y semejanza de Dios y se percata de ello al descubrir a Jesucristo.

“Sed perfectos, Como vuestro padre en los cielos” (Jesús)

Pensamiento Islámico: 

El hombre tiene como destino ser “perfecto” y puede emular a Mahoma para lograrlo.

“La felicidad se logra cuando el alma llega a un estado de pureza y perfección que la capacita para  comunicarse  con el mundo espiritual, para abarcar lo desconocido y lo oculto , trascendiendo el mundo sensorial para llegar al mundo de la visión y el gozo eterno” (Al Farabi)

Pensamiento griego: 

El hombre es un “zoo ekonlogou”, el animal que posee el lenguaje, habla, piensa y tiene voluntad.

“El hombre solo puede alcanzar el bien humano a través de un conocimiento acertado y estable de la naturaleza de las cosas y especialmente de si mismo” (John Wild).

EL ENFOQUE PSICOANÁLITICO

Durante las primeras décadas de este siglo, aparece en Europa el pensamiento Psicoanalítico que considera al hombre como un ser instintivo que se desenvuelve en un ámbito social que no comprende su naturaleza y reprime su sexualidad, conduciéndolo por caminos de sufrimiento que se identifican como estados patológicos de la personalidad: neurosis y psicosis.

Para Sigmund Freud, la cultura comprende: (1) El saber y el poder para dominar a la naturaleza y extraer los bienes naturales con que satisfacer las necesidades humanas y (2) las organizaciones que regulan las relaciones entre los hombres y la distribución de los bienes naturales alcanzables.

La cultura, entonces, enfrenta dos problemas principales: (1) La necesidad de reprimir tendencias instintivas en el hombre como serían el canibalismo, el incesto y el homicidio y (2) la distribución inequitativa de los bienes naturales.

Para enfrentar los problemas mencionado, se han utilizado medios coercitivos y de conciliación del individuo con la cultura.

Estos últimos incluyen:

La asimilación por el individuo de los preceptos culturales.
La asimilación de los ideales de la cultura.
La producción artística.
La religión.

Para Freud, estos elementos constituyen el patrimonio espiritual de la cultura y sirven para compensar los sacrificios de los individuos. En esa misma línea de pensamiento, Freud sugiere que un avance cultural en el individuo implicaría:

El abandono de la religión (y de las ilusiones).
La sustitución de los resultados de la represión, por los de una labor mental racional.
La conciencia de que solo habremos de contar con nuestras propias fuerzas.
Aceptar y soportar lo inevitable.
El amor al prójimo y la disminución del sufrimiento.
La labor científica como conocimiento ampliado que de sentido a la vida.
Internalización de normas (super-yo) que impidan conductas indeseables.

Se trata de una descripción del desarrollo personal que efectuó Freud en sus últimos escritos (Freud, S. 1927).

Por otro lado, Erich Fromm nos dice que el hombre desarrollado, que ha alcanzado un óptimo nivel de madurez posee tres orientaciones fundamentales: (1) La biofilia, (2) el amor al vecino, al extraño y a la naturaleza, (3) independencia y libertad. Para él estos tres tipos de orientaciones convergen de tal forma que integran el “Síndrome de crecimiento”.

La biofilia es esencialmente amor a la vida, su expresión fundamental es la unión sexual. A una persona biofila le atrae el proceso de la vida y el crecimiento, prefiere la construcción que la conservación, se admira, prefiere lo nuevo y ama la aventura, tiene una visión total y no fragmentada de las cosas, busca moldear e influir por el amor y por la razón y no por la fuerza, disfruta de la vida, no vive en el remordimiento o en la culpa.

El amor al vecino, implica el abandono del narcisismo individual o grupal, este último ejemplificado en ideas nacionalistas. Se trata de una filosofía humanista en donde se consideran a todos los hombres iguales. La experiencia humanista consiste, dice Fromm “en sentir que nada humano es ajeno a uno, que yo soy tú”.

La libertad del hombre consiste en elegir entre las posibilidades reales existentes. La libertad puede definirse como actuar en base al conocimiento de las alternativas y sus consecuencias.

En el extremo opuesto, la persona que se encuentra en un estado de regresión profunda se caracteriza por tres orientaciones básicas: (1) La necrofilia, (2) el narcisismo y (3) simbiosis y vinculaciones incestuosas. Cuando los tres elementos convergen, se conforma el “Síndrome de Decadencia”.

Por su parte Carl Rogers (1972) propone que la persona con una vida plena es aquella que se caracteriza por:

Abandonar mascaras o roles falsos para enfrentar la vida.
Dejar de sentir los “debería”, es decir, abandonar las reglas de conducta ajenas a sus propios valores.
Dejar de satisfacer expectativas impuestas, abandonar la búsqueda de metas ajenas a sus intereses.
Dejar de esforzarse por agradar a los demás, es decir, abandonar el deseo de moldear la propia conducta, con el único deseo de agradar a otras personas.
Auto-orientarse, que significa elegir las metas personales y decidir que formas de comportarse y actividades le son significativas.
Ser un proceso, es decir, aceptar que toda persona se encuentra en un continuo cambio y en consecuencia, dejar de esforzarse por alcanzar  conclusiones y estados definitivos.
Aceptar que las situaciones de la vida y su propio comportamiento  son fenómenos complejos. Tomarlo como un reto y actuar a partir de ello.
Aceptar sus sentimientos agradables y desagradables. Abrirse a la experiencia.
Aceptar a los demás y abandonar el deseo de cambiar a las otras personas.
Confiar en sí mismo, en sus procesos internos y en su experiencia para tomar decisiones.
Vivir según sus valores.
Expresarse de manera personal
Ser creativo.

Así el pensamiento psicoanalítico fue concretando la idea del hombre como un ser cuyo comportamiento esta determinado por motivaciones sexuales y cuyo ideal de desarrollo individual sería el poder satisfacer sus necesidades, sin sentir u ocasionar conflicto social. Un hombre mentalmente “sano” sería aquel que esta “consciente de sus motivaciones”, es decir que puede decir en voz alta la explicación de su comportamiento, sin sentimientos de culpa.

Pero también se hizo necesario considerar la influencia de variables sociales como determinantes de los mecanismos mentales sugeridos en la teoría. W Reich nos explica que la estructura psíquica (de un individuo) deriva de su situación social. La teoría de la ideología afirma que. “La manera en que vive un hombre determina la manera en que piensa”. En realidad todo orden social produce en la masa de sus componentes las estructuras de que tiene necesidad para alcanzar sus fines principales (W. Reich, 1973).

Ya Carl Marx nos había manifestado que las ideas de las clases dominantes son también las ideas dominantes en cada época  o dicho de otro modo, la clase que tiene el poder material dominante en la sociedad, tiene también el poder ideológico dominante. La clase que dispone  de los medios de producción materiales, dispone al mismo tiempo de los medios de producción ideológicos, de tal modo que las ideas de aquellos que carecen de los medios de producción están sometidas a la clase dominante.

Luego, dependiendo de la cultura en que se incluya, el individuo desarrolla una idea de su situación óptima.

Así que tan pronto como se rebasa el dominio propio del psicoanálisis para aplicarlo a los problemas sociales, se le convierte en un “psicologismo” que proclama el imperio de la razón y pretende establecer una mejor vida social a través de una regulación racional de las relaciones humanas por medio de la educación, para dominar conscientemente los instintos. Este racionalismo utópico, además de que delata una concepción individualista del acaecer social, nos es original ni revolucionario y obviamente rebasa el ámbito propio del psicoanálisis (W. Reich, 1982).

Sin embargo, el hecho de que las clases oprimidas se levanten contra el “sistema” lo podemos comprender aludiendo a causas socio-económicas, pero no así que las clases medias aun estando arruinada, teman al progreso y se alíen con la derecha. (W. Reich, 1973).

El hombre se dice “neurótico” cuando no tiene ideales ni metas propias y se dice “psicótico” cuando vive en un mundo imaginario. Ambas circunstancias impiden su pleno desarrollo y están condicionadas por un entorno socio-económico concreto: la represión de la sexualidad infantil en el grupo familiar y la opresión del trabajador asalariado en el ambiente laboral.

EL ENFOQUE CONDUCTUAL

También a principios de este Siglo XX, pero en los Estados Unidos, se desarrolla desde la Universidad de Columbia la posibilidad de considerar a la psicología como una ciencia natural, cuyo objeto de estudios es el comportamiento orgánico y cuyo método científico involucra, en un principio, la metodología fisiológica de los reflejos condicionados para posteriormente desarrollar un método informal e inductivo conocido como metodología del estado estable.

El hombre es concebido como un organismo vivo, considerado como “un todo”  y cuyo comportamiento esta determinado (no ya por causas internas e instintivas como en el psicoanálisis), sino por factores ambientales actuales e históricos.

John Watson, en su “Manifiesto Conductista” adopta una postura determinista, afirmando que si se manejan las variables ambientales correctas es posible el completo y caprichoso control de la conducta del sujeto humano.

Mas adelante B.F. Skinner basado en el modelo legal de Sherrington, plantea un grupo de Leyes de la conducta, con una buena base empírica experimental (Skinner, 1938).

El mismo autor en su obra “Mas allá de la libertad y la dignidad”, plantea que el comportamiento verbal que implica una manifestación ideológica, también es aprendido en interacción con el medio físico y social que nos rodea. De manera que una persona que se desarrollo en un medio coercitivo, caracterizado por consecuencias aversivas sobre su conducta, desarrolla una ideología donde su valor más alto es la libertad (de la que estuvo privado). Si la persona durante su desarrollo se somete a un ambiente permisivo, estimulante, caracterizado por experiencias reforzantes, será poseedor de una ideología dirgida hacia la dignidad como valor más alto. Sin embargo, como después nos aclara, no es lo mismo ser libre que sentirse libre. El hombre no es libre en el sentido de poseer “libre albedrío”, pero si puede sentirse libre en un ambiente que promueva el control positivo basado en el reforzamiento de la conducta deseable (establecida por acuerdo social.

La conducta este bajo control todo el tiempo. En el caso de los animales, su comportamiento se presenta debido a que ha sido seleccionado por su contribución a la supervivencia de las especies a las que pertenezcan. Sin embargo la selección natural prepara a un organismo solo para un futuro que sea semejante al pasado selector. Esta limitación es corregida por el condicionamiento operante.

No obstante el condicionamiento operante tiene sus limitaciones. Es cierto que amplía grandemente el alcance de la conducta, pero así mismo solo prepara para un futuro que guarde semejanza con el pasado selector. Además solo podría brindar un reducido repertorio, durante solo un lapso de vida.

Esta limitación se corrige cuando evolucionan procesos para que los organismos se ayuden entre sí. Cuando un animal imita a otro, a veces se beneficia de las consecuencias de lo que hace su compañero. Cuando los animales empiezan a imitarse prevalecen condiciones para la selección natural del modelamiento. El modelamiento es una forma de mostrar a otro organismo que hacer. Prepara y proporciona la conducta generándola y exponiéndola a las contingencias. La conducta verbal, también es moldeada y mantenida por sus consecuencias. Su uso es una alternativa al modelamiento. Se puede “recomendar” a alguien que haga algo. Todas las culturas tienen proverbios como “divide y vencerás”.

Una cultura es el conjunto de prácticas de un grupo de gente y se selecciona naturalmente por su contribución a la supervivencia del grupo.

La única solución para los problemas de la humanidad esta en comprender mejor la conducta humana, mejorando la ciencia y la tecnología (Skinner, 1991). El mismo Skinner nos proporciona una gran variedad de ejemplos de lo que sería la aplicación de sus ideas al diseño social de una cultura, en su novela “Walden Dos”, sin embargo actualmente es tan solo una Utopía.

Al momento se cuenta con información suficiente para considerar que es posible un diseño cultural como el planteado. No obstante, a pesar de que la conducta de los individuos se puede programar mediante el diseño de contingencias, se requiere de un acuerdo común para hacer explicitas las metas colectivas o el destino de la humanidad. Este problema rebasa el ámbito psicológico y cae en un contexto filosófico más amplio.

EL ENFOQUE EXISTENCIAL

Un hombre se torna “existencialista” cuando reflexiona sobre su condición ontológica, es decir sobre las condiciones de su existencia. La analítica de la existencia (Dasein) de Martín Heidegger es sin duda significativa en este contexto. Se trata de considerar que el hombre es un ser en búsqueda de trascendencia objetiva.


El sentido de la vida, entonces esta en su trascendencia: Ser.  Ser aquí y ahora. Ser trascendente. Víctor Frankl nos dice que, hoy no nos enfrentamos ya, como en los tiempos de Freud, con una frustración sexual. El paciente mental típico de nuestros días – afirma -, no sufre tanto  como en los tiempos de Adler, bajo un complejo de inferioridad, sino bajo un abismal complejo de falta de sentido, junto con un sentimiento de vacío existencia (Frankl, 1980).

El vacío existencial se forma en el hombre contemporáneo debido a que carece de instintos que guíen en la totalidad su conducta y también carece de tradiciones culturales, que le den dirección a su actividad. Este hombre con frecuencia quiere lo que los demás quieren (conformismo) o bien, hace lo que los demás dicen (sometimiento).

El sentido de la vida se descubre en forma semejante a como se elaborar una Gestalt (configuración) perceptual.

El hombre descubre un sentido, en primer término, en lo que hace o crea. Ve además un sentido en vivir algo o amar a alguien. Y también a veces, descubre, en fin un sentido incluso en situaciones desesperadas, con las que se enfrenta desvalidamente. Así hay un sentido tanto en la vida como en la muerte.       El sentido de la vida de un individuo se antepone a las formulaciones de un destino biológico, de un destino psicológico y de un destino social.

En realidad, lo que caracteriza al hombre es esa eterna lucha entre su libertad espiritual y su destino interior y exterior, ya que ningún destino es definitivo e irrevocable (Frankl, 1966).

CONSIDERACIONES FINALES:

1. La ocurrencia de cualquier evento psicológico es el resultado de una larga serie de evoluciones:
Evolución planetaria
Filogenético
Evolución ontogenética e historia interconductual (Kantor, 1978).

2. Dependiendo del entorno social y las prácticas culturales en este, el individuo desarrolla  un concepto de sí mismo y una ideología congruente con las metas o ideales del grupo de referencia y que puede llevarle a ser identificado como un “enfermo mental”

3. El futuro en el desarrollo del hombre depende de las condiciones geológicas, biológicas y culturales en las que tenga su habitat. Entre mas información tenga respecto a su naturaleza y su medio ambiente próximo, mas oportunidad tendrá de modificarlo con intención de promover la consecución de sus metas.

4. Así el hombre es producto de procesos evolutivos y es actor de procesos de desarrollo. Ha surgido de una evolución cosmológica (planetaria y geológica), de una evolución biológica (filogenéticos y ontogenética) y de una evolución psicológica (aprendizaje individual y cultura colectiva). Se desarrolla en forma individual (emocional y cognoscitivamente), en forma social (mediante imitación y el desarrollo del lenguaje) y ecológicamente (conservando su ambiente con acciones de seguridad y planeando su esparcimiento sin deterioro de su entorno).

5. Es deseable el desarrollo de currículos de formación educativa que incorporen estas consideraciones, a fin de que las instancias educativas correspondientes generen acciones que permitan planear experiencias de aprendizaje que a su vez aumenten la probabilidad de que en un futuro próximo el hombre viva plenamente, no solo como individuo de excepción sino como un conglomerado consciente y responsable de sus acciones.


Referencias:

Frankl, V (1966) Psicoanálisis y existencialismo. México: Fondo de Cultura Económica.
Frankl, V. (1980) Ante el vacío existencial. Barcelona: Editorial Herder.
Freud, S. (1927) El provenir de las religiones. México: Iztacihuatl
Fromm, E. (1966) El miedo a la libertad. México: Paidós.
Kantor, J.R. (1978) Psicología Interconductual. México: Trillas.
Reich W. (1973) La psicología de las masas del fascismo. México: Roca.
Reich, W. (1982) Materialismo dialéctico y psicoanálisis. México: Siglo XXI.
Rogers, C. (1972) El proceso de convertirse en persona. México: Paidós


Fuente:  http://www.conductitlan.net/crip/09desarrollo_personal.doc

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